Hoy
viajamos hasta la sevillana localidad de Camas, ubicada en la comarca de El
Aljarafe. En la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Gracia tiene residencia
canónica la Hermandad del Gran Poder, la cual tradicionalmente ha sido la única
hermandad de penitencia que procesionaba en la localidad, realizando salida en
la tarde del Jueves Santo.
Nuestra
Señora de los Dolores, imagen que hoy traemos hasta estas líneas, es la titular
mariana de la corporación de El Gran Poder, así como ostenta también el reconocimiento
de Patrona y Alcaldesa Perpetua de la villa. Realiza doble salida procesional
cada año: penitencialmente y bajo palio el Jueves Santo acompañando a Nuestro
Padre Jesús del Gran Poder; en procesión gloriosa en virtud de su patronazgo en
septiembre.
No ha de
extrañarnos esta doble vertiente penitencial y gloriosa de la imagen mariana,
caso relativamente frecuente en esta peculiar y personalísima comarca
aljarafeña, poseedora en algunos casos de un carácter bastante propio de
entender la Semana Santa. Así ocurre en numerosos casos con las “Soledades
Aljarafeñas”, término acuñado por el geógrafo Hugo Vargas Martín en sus
artículos y en referenciaa las imágenes
de rasgos ambiguos e hieráticos, a medio camino de la representación dolorosa y
gloriosa, las cuales suelen realizar dos salidas procesionales, de carácter
procesional en un caso y letífico (generalmente el Domingo de Resurrección) el
otro, muy arraigadas en la comarca. Un caso similar pero al mismo tiempo
opuesto en cuanto a la iconografía sería por ejemplo el de Madre de Dios de
Belén, patrona de Pilas, imagen letífica y titular de la corporación de la Vera
Cruz que realiza salida penitencial el Jueves Santo y gloriosa el Domingo de
Resurrección. En la también sevillana (pero no perteneciente a la comarca de El
Aljarafe) localidad de Cantillana podemos encontrar otro caso de talla dolorosa
con rango de patronazgo, como lo es el de la Soledad.
Nuestra
Señora de los Dolores es una talla mariana dolorosa de candelero, ejecutada por
Juan de Astorga Cubero en 1819. Fue restaurada (con intervención) por Francisco
Buiza Fernández, quién probablemente retocó especialmente la policromía.
Afortunadamente la labor del carmonense no alteró la talla de manera sustancial
y su paternidad artística por parte de Juan de Astorga sigue intacta, así como
los rasgos típicos que empleaba el romántico imaginero en la elaboración de sus
obras marianas. También reformó Francisco Buiza al nazareno titular de la
corporación, Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, repolicromando y acentuando
los rasgos primigenios de la talla ejecutada por el valenciano Francisco Marco
Díaz-Pintado en 1923.
La imagen
inclina la cabeza ligeramente hacia abajo y a un lado (el derecho), dirigiendo la
mirada melancólica y apesadumbrada de dulces parpados a media caída hacia el
espectador. El ovalo, típico de la factura de Astorga, culmina en una barbilla
rotunda y redondeada, mas suave y carnosa, rasgos estos que presiden toda la
composición, dotándola junto con una perfecta nariz habitual en su autor de una
impresión “aristocrática”, de juvenil hermosura bajo el canon de belleza imperante en el siglo
XIX. Los labios (probablemente repolicromados por Francisco Buiza) aparecen
cerrados, apenas existiendo una leve separación entre ellos en la talla, detalle
éste infrecuente en las obras más conocidas del maestro, que nos dejan ver los
dientes y lengua tallados en rictus de dolor atenuado.
La
magnífica imagen es un claro ejemplo de que no hay periodo ni corriente
artística negativa para el arte, siempre que existan maestros capaces de
extraer lo mejor de ella para expresarlo en obras que transmitan al espectador.
Este es el caso de Juan de Astorga Cubero, natural de Archidona (Málaga), cuya
obra aprovecha las influencias de su periodo, plasmándose en una innegable
belleza externa, fiel reflejo del canon de belleza femenina de su periodo y la
suavidad de líneas imperantes en la ejecuciónde la época. Sin embargo, una detenida contemplación de sus obras nos
transmitirá un profundo dolor interiorizado, una pena que no se hace patente en
el rictus ni en la apariencia, pero que se nos deja entrever en el conjunto de
los rasgos, dotando de vida propia y capacidad de transmisión a la talla, presa
de la más terrible de las penas expresada de la más dulce de las maneras. No es
la mirada, ni la mueca de los labios, ni el arqueo del ceño lo que nos hablará
de sufrimiento y pesar, mas todo en conjunto nos lo comunica de forma
inconsciente y efectiva.
Los
modelos marianos de Juan de Astorga y Cubero marcarían un antes y un después en
la producción de tallas dolorosas en especial en Sevilla, pero por extensión e
influencia en toda Andalucía, quedando su “virgen niña” en el imaginario de
gran número de imagineros que en muchos casos, no supieron captar la verdadera
idea que vio nacer estas tallas de María Santísima en el siglo XIX.
Desgraciadamente solo lo superfluo, la belleza externa de los rasgos de estas
tallas, pareció guiar las gubias de muchos artistas que olvidaron (o quizá no
pudieron) igualar ese delicado equilibrio entre la belleza exterior y la
comunicación inconsciente que parecen transmitir las tallas del genio de
Archidona. En la sutilidad está la mano de un auténtico maestro en un siglo
convulso.
SIMPLEMETE ES LA REINA Y PATRONA DE TODOS LOS CAMEROS
Publicado por Invitado
jueves, 28 de agosto de 2008 | 11:57
SIN DUDAS EL CENTRO Y GUIA DE LOS CAMEROS
Publicado por Felipe
viernes, 07 de noviembre de 2008 | 22:07
Ella es única, maravillosa, sublime, espléndida, estupenda, guapa, preciosa, inimitable,... en fin, tantos calificativos...
Ella es la Patrona y Alcaldesa Perpetua de Camas...y como bien dicen, la guía de todos los/as cameros/as.
Un saludo.
Acerca de...
Contemplación del patrimonio artístico y aprecio del verdadero valor que posee la imaginería andaluza y española. Viajar para conocer y apreciar como lema, si es cofrade o aunque no le guste la Semana Santa.
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