S?bado, 23 de febrero de 2008



El final del siglo XIX y principio de siglo XX fue el periodo de mayor decadencia en la imaginería, resultando especialmente marcada esta sequía productiva en la geografía andaluza. No solo la calidad artística de las obras ejecutadas en la época resultó en su conjunto de una más que discutible calidad, sino que la imaginería parecía anclada en una pura imitación romántica de los modelos finales de la época decadente del barroco, ejecutados además con notable pobreza técnica, cuando no reproducciones neoclásicas en su mayoría sobradas de rigidez y faltas de toda capacidad expresiva.



No obstante, aún hubo lugar en esta etapa sombría para la producción de alguna talla de sorprendente calidad, en especial en cuanto a la ejecución de imágenes marianas se refiere. Este que nos ocupa hoy es uno de los ejemplos de la capacidad del arte de sobrevivir a periodos de convulsión social, ideológica y política.



María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso es obra ejecutada por el imaginero sevillano Manuel Gutiérrez-Reyes Cano (más allá de las polémicas sobre el correcto uso de su segundo apellido, en las que no entraré ) en 1902. La formación y vida del artista se desarrolló fundamentalmente durante el siglo XIX, falleciendo en 1915. Es casi más conocido por su labor como restaurador (especialmente en las cofradías sevillanas) que como escultor. Su obra va claramente evolucionando desde unos postulados y formas claramente anclados en la estética del siglo XIX (como pueden ser sus obras de juventud en el misterio de las Siete Palabras de Sevilla o el antiguo titular de la hispalense Hermandad de la Cena), hasta un estilo más depurado y de carácter propio a finales del siglo XIX y principios del XX (Madre de Dios de la Palma de la cofradía del Cristo de Burgos en Sevilla así como la obra que tratamos).



La Virgen del Mayor Dolor y Traspaso fue ejecutada como ya hemos dicho en 1902, fecha en la que el autor realizó también la restauración de la excelsa titular mariana de la hermandad de la Cena de Sevilla, la Señora del Subterraneo.  A juicio personal la influencia ejercida  en el autor por esta impresionante efigie mariana (cosa por otra parte lógica) se dejó sentir en sus gubias a la hora de tallar a la imagen titular de la corporación de el Gran Poder de Dos Hermanas. El ovalo del rostro y la barbilla guarda notables similitudes en el caso de ambas tallas, así como el trazado del entrecejo (con las cejas más marcadas y duras en la ejecución de Manuel Gutiérrez). Ojos y parpados también guardan influencia, así como la aplicación de las carnaciones empleadas en su policromía, especialmente en pómulos, mejilla y barbilla, apreciándose notable similitud. Manuel Gutiérrez-Reyes Cano otorga a la talla nazarena un dolor en la expresión más marcado, así como unas facciones más duras, dotándola de un cuello anatomizado y más ancho que en su probable inspiración sevillana. El rictus de los labios es más acusado y dotado de menor dulzura. El conjunto es una obra de notable factura y gran capacidad expresiva. Destacar también la existencia en la localidad sevillana de La Rinconada de una obra firmada por Manuel Gutiérrez, si bien es probable se trate de una remodelación efectuada por éste sobre una  talla existente con anterioridad en el último tercio del siglo XIX, Nuestra Señora de los Dolores, la cual guarda parecido con la talla nazarena, si bien no tanto con la Señora del Subterraneo de Sevilla.



María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso fue restaurada en 1965 por el alcalareño Manuel Pineda Calderón, aparentemente sin intervención sobre las facciones de la dolorosa. Es el propio autor alcalareño el que realiza la talla de San Juan Evangelista (1954) que acompaña en su paso de palio a la dolorosa por las calles de Dos Hermanas en la madrugada del Jueves al Viernes Santo. El titular cristífero de la corporación, Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, es obra también de Manuel Gutiérrez-Reyes Cano en 1901 e intervenido por Sebastián Santos Rojas en 1977. Ambos pasos de la corporación procesionan sin acompañamiento musical, siendo una demostración magistral de lo que ha de ser una cofradía de silencio en la calle durante la complicada jornada de Madrugada en la Semana Santa de la provincia sevillana.

Dada la fecha de ejecución de la talla, ha sido incluida bajo la categoría del blog “siglo XX”, si bien su factura se deriva de la obra de un autor y una mentalidad del siglo XIX. Lo que podemos entender como imaginería del siglo XX nació tardía, bien entrada la década de los años 20 y se desarrolló especialmente en la posguerra de la contienda civil española.



Rogelio Rubio Segura


Publicado por cautivoservita @ 17:15  | Siglo XX
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Comentarios
Publicado por Invitado
Jueves, 29 de marzo de 2012 | 10:30

A veces la incultura hace no valorar suficientemente el arte. Cuando yo era pequeño, en Dos Hermanas esta era considerada una de las peores imágenes existentes. Un día, traje a un conocido "capillita" sevillano a conocer Cristos y Vírgenes nazarenos, y al concluir su visita me comentó, lo mejor que he visto ha sido la Virgen del Gran Poder, es extraordinaria.

Hoy, con los años, muy alejado de aquel niño, considero que tengo una formación adecuada para enjuiciar estas cosas. Y señores de Dos Hermanas , esta es la joya de la Semana Santa nazarena. No valorada como merece, ni en su propia hermandad. Espero que un día tenga un paso tan digno para procesionar como el que están realizando a Su Hijo.

Publicado por Rafael Romero
Jueves, 08 de noviembre de 2012 | 17:07

Mi comentario versa sobre otra imagen de Sevilla, con la cual veo bastantes coincidencias estilísticas.

Se trata de la imagen de Ntra Sra del Mayor Dolor, de la cofradía de las Aguas.

Creo que tienen bastante similitud el tratamiento quebrado de las cejas y la expresión de la boca.

Coincido con que tiene tambien parecidos más que razonables con la Virgen del Subterráneo pero el tratamiento de cejas creo que es determinante. Además el rictus bucal es más acusado en la dolorosa nazarena y en la del Mayor Dolor.

Un placer.