Mi?rcoles, 27 de febrero de 2008



Hoy viajamos hasta la sevillana localidad de Camas, ubicada en la comarca de El Aljarafe. En la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Gracia tiene residencia canónica la Hermandad del Gran Poder, la cual tradicionalmente ha sido la única hermandad de penitencia que procesionaba en la localidad, realizando salida en la tarde del Jueves Santo.



Nuestra Señora de los Dolores, imagen que hoy traemos hasta estas líneas, es la titular mariana de la corporación de El Gran Poder, así como ostenta también el reconocimiento de Patrona y Alcaldesa Perpetua de la villa. Realiza doble salida procesional cada año: penitencialmente y bajo palio el Jueves Santo acompañando a Nuestro Padre Jesús del Gran Poder; en procesión gloriosa en virtud de su patronazgo en septiembre.



No ha de extrañarnos esta doble vertiente penitencial y gloriosa de la imagen mariana, caso relativamente frecuente en esta peculiar y personalísima comarca aljarafeña, poseedora en algunos casos de un carácter bastante propio de entender la Semana Santa. Así ocurre en numerosos casos con las “Soledades Aljarafeñas”, término acuñado por el geógrafo Hugo Vargas Martín en sus artículos y en referencia  a las imágenes de rasgos ambiguos e hieráticos, a medio camino de la representación dolorosa y gloriosa, las cuales suelen realizar dos salidas procesionales, de carácter procesional en un caso y letífico (generalmente el Domingo de Resurrección) el otro, muy arraigadas en la comarca. Un caso similar pero al mismo tiempo opuesto en cuanto a la iconografía sería por ejemplo el de Madre de Dios de Belén, patrona de Pilas, imagen letífica y titular de la corporación de la Vera Cruz que realiza salida penitencial el Jueves Santo y gloriosa el Domingo de Resurrección. En la también sevillana (pero no perteneciente a la comarca de El Aljarafe) localidad de Cantillana podemos encontrar otro caso de talla dolorosa con rango de patronazgo, como lo es el de la Soledad.



Nuestra Señora de los Dolores es una talla mariana dolorosa de candelero, ejecutada por Juan de Astorga Cubero en 1819. Fue restaurada (con intervención) por Francisco Buiza Fernández, quién probablemente retocó especialmente la policromía. Afortunadamente la labor del carmonense no alteró la talla de manera sustancial y su paternidad artística por parte de Juan de Astorga sigue intacta, así como los rasgos típicos que empleaba el romántico imaginero en la elaboración de sus obras marianas. También reformó Francisco Buiza al nazareno titular de la corporación, Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, repolicromando y acentuando los rasgos primigenios de la talla ejecutada por el valenciano Francisco Marco Díaz-Pintado en 1923.



La imagen inclina la cabeza ligeramente hacia abajo y a un lado (el derecho), dirigiendo la mirada melancólica y apesadumbrada de dulces parpados a media caída hacia el espectador. El ovalo, típico de la factura de Astorga, culmina en una barbilla rotunda y redondeada, mas suave y carnosa, rasgos estos que presiden toda la composición, dotándola junto con una perfecta nariz habitual en su autor de una impresión “aristocrática”, de juvenil hermosura  bajo el canon de belleza imperante en el siglo XIX. Los labios (probablemente repolicromados por Francisco Buiza) aparecen cerrados, apenas existiendo una leve separación entre ellos en la talla, detalle éste infrecuente en las obras más conocidas del maestro, que nos dejan ver los dientes y lengua tallados en rictus de dolor atenuado.



La magnífica imagen es un claro ejemplo de que no hay periodo ni corriente artística negativa para el arte, siempre que existan maestros capaces de extraer lo mejor de ella para expresarlo en obras que transmitan al espectador. Este es el caso de Juan de Astorga Cubero, natural de Archidona (Málaga), cuya obra aprovecha las influencias de su periodo, plasmándose en una innegable belleza externa, fiel reflejo del canon de belleza femenina de su periodo y la suavidad de líneas imperantes en la ejecución  de la época. Sin embargo, una detenida contemplación de sus obras nos transmitirá un profundo dolor interiorizado, una pena que no se hace patente en el rictus ni en la apariencia, pero que se nos deja entrever en el conjunto de los rasgos, dotando de vida propia y capacidad de transmisión a la talla, presa de la más terrible de las penas expresada de la más dulce de las maneras. No es la mirada, ni la mueca de los labios, ni el arqueo del ceño lo que nos hablará de sufrimiento y pesar, mas todo en conjunto nos lo comunica de forma inconsciente y efectiva.



Los modelos marianos de Juan de Astorga y Cubero marcarían un antes y un después en la producción de tallas dolorosas en especial en Sevilla, pero por extensión e influencia en toda Andalucía, quedando su “virgen niña” en el imaginario de gran número de imagineros que en muchos casos, no supieron captar la verdadera idea que vio nacer estas tallas de María Santísima en el siglo XIX. Desgraciadamente solo lo superfluo, la belleza externa de los rasgos de estas tallas, pareció guiar las gubias de muchos artistas que olvidaron (o quizá no pudieron) igualar ese delicado equilibrio entre la belleza exterior y la comunicación inconsciente que parecen transmitir las tallas del genio de Archidona. En la sutilidad está la mano de un auténtico maestro en un siglo convulso.



Rogelio Rubio Segura


Publicado por cautivoservita @ 19:24  | Siglo XIX
Comentarios (4)  | Enviar
Comentarios
Publicado por JUANMI
Lunes, 07 de julio de 2008 | 23:15
SIMPLEMETE ES LA REINA Y PATRONA DE TODOS LOS CAMEROS
Publicado por Invitado
Jueves, 28 de agosto de 2008 | 11:57
SIN DUDAS EL CENTRO Y GUIA DE LOS CAMEROS
Publicado por Felipe
Viernes, 07 de noviembre de 2008 | 22:07
Ella es ?nica, maravillosa, sublime, espl?ndida, estupenda, guapa, preciosa, inimitable,... en fin, tantos calificativos...
Ella es la Patrona y Alcaldesa Perpetua de Camas...y como bien dicen, la gu?a de todos los/as cameros/as.

Un saludo.
Publicado por Invitado
Lunes, 01 de marzo de 2010 | 10:11
BELLEZA PERFECTA EN MARIA MADRE DE DIOS.